El jueves pasado celebramos nuestro primer foro temático abierto, dedicado a mezclar conceptos, experiencias y opiniones de personas del mundo de la empresa y del deporte.
Estuvimos 15 personas, todas con vivencias en algún deporte como aficionados, y algunas con relación profesional o semi-profesional. La mayoría de nosotros pertenecía a alguna organización o era promotor de algún proyecto empresarial.
Estuvimos cerca de dos horas de diálogo sobre el tema, hubo bastante interacción entre los participantes y todos los allí presentes fuimos oyentes y ponentes en algún momento dado. El foro discurrió en dos fases, una centrada en la motivación y en las aspiraciones, otra en las aplicaciones que de cada deporte se puede trasladar al mundo de la empresa (valores, herramientas, reglas de juego, trabajo en equipo, estrategia, organización...)
Para iniciar la conversación presentó el siguiente enfoque, que dio pie a calurosas intervenciones:
En el deporte es muy común hacer las cosas porque sí, porque encontramos placer en el propio hecho de superarnos, de pasarlo bien, de ofrecer nuestro esfuerzo a un fin y a nuestros seguidores, El dinero no es la motivación. ¿Es factible esto en la empresa? ¿Hay retos, metas, razones para pensar que nuestro trabajo en una organización puede estar marcado por algo más que nos empuje con entusiasmo, junto con el resto de personas que forman la organización? ¿Qué nos lleva a superarnos, a hacer esfuerzos, a no estar simplemente con el cartel de servicios mínimos colgado?
La conversación se desvió por numerosas ramas, así que no podemos hablar de verdaderas conclusiones. Cada uno se llevó algo distinto y se sirvió como mejor entendió de todo lo que hablamos allí.
Destaco un par de ideas que yo personalmente me llevé (incluyo también conversaciones y reflexiones en los días siguientes al foro):
-El crecimiento y desarrollo de una empresa no tiene por qué significar que se va haciendo grande, que aumenta progresivamente su número de trabajadores. Como en el deporte, un equipo con un número fijo de personas puede ir ascendiendo de división y mejorando o ampliando sus aspiraciones sin necesidad de crecer en número.
-Los que marcan goles o meten canastas son la cara visible, los que se llevan a veces los méritos, pero hay jugadores que hacen el juego sucio en la sombra, un juego “menos productivo” que es clave en el resultado. La importancia de estos jugadores no se percibe hasta que salen del juego. Habría que dar valor a ese trabajo oculto, como crear buen ambiente, animar y apoyar a tus compañeros, por ejemplo, en vez de prestar únicamente atención al rendimiento directo, las ventas u otros aspectos más visibles.
En la imagen de arriba podéis ver que también hubo rato para las conversaciones informales y un algún que otro refrigerio.