Colaborar entre empresas

. 1 mar. 2010

En una economía competitiva ¿Cómo podemos colaborar?
Tal vez el concepto de colaborar nos dé un poco de miedo, curiosamente más que competir. No pensemos que colaborar significa necesariamente que tengamos que lanzarnos en aventuras complicadas. Una simple conversación entre dos amigos que trabajan en organizaciones diferentes para solucionar problemas comunes con Excel o cualquier programa informático es un acto de colaboración, informal, desapercibido y ligero, eso sí, pero una colaboración al fin y al cabo.
Las ocasiones en las que no somos capaces de alcanzar un objetivo con nuestros propios medios son múltiples. Unas veces lo solucionamos contratando a otra empresa (lo que no deja de ser en cierto modo una manera de colaborar, a través de un acuerdo comercial convencional) . Otras veces, pedimos ayuda o juntamos fuerzas con otros para conseguir lo que queremos, sea de minúscula o gran magnitud. Por ejemplo, utilizar mejor Excel y salir del paso con problemas informáticos puntuales con el que dos empleados de empresas diferentes se encuentran, como es el caso de los amigos del primer ejemplo. O un poco más allá, contratar un agente comercial en un país extranjero, entre empresas con productos complementarios de un mismo sector. O montar una UTE.

Sin duda las empresas que colaboran entre sí se hacen más fuertes, aunque sea un poquito, respecto a otras que no lo están haciendo. Recomiendo la lectura del libro “The Regional Advantage” que analiza comparativamente la capacidad competitiva de dos economías regionales de EEUU, Silicon Valley, en California, y Route 128, en Massachusetts. Ambas son referencias mundiales pero destaca especialmente la primera por su dinamismo y capacidad innovadora gracias a un modelo industrial de empresas (y profesionales) muy interconectadas, abiertas, en un entorno de competición colaborativa que ha permitido “aventajar” a la región Route 128 (y a otras muchas del mundo, por supuesto). En este libro se encuentran numerosas pistas sobre los beneficios del trabajo en red y los modelos y variedades de interconexión empresarial a escala regional.

El primer paso para que dos empresas colaboren es que al menos dos personas que trabajen en ellas se conozcan. Si no se conocen, si ni siquiera tienen una pizca de confianza ¿Cómo van a colaborar aunque sea para preguntarse dónde comprar tornillos más baratos? Y si muchos conocen a muchos, las oportunidades de colaboración son cada vez mayores, complejas e interconectadas, es decir, en red. Y si esos muchos que conocen a otros muchos (formando una compleja red) pertenecen a organizaciones de una misma comarca o región ¿No se tratará de una economía local con muchas ventajas?
Respondiendo a la pregunta que encabeza este post, para colaborar lo primero que hay que hacer es simple: encontrarse, hablar y conocerse. Y si a esto sumamos un aprecio mutuo, una confianza y un interés por el otro, pues…el plato está servido.

2 comentarios:

Eneko Garate dijo...

Habrá que leer el libro :-)

Con el tema de la cooperación, siempre me ha chocado las resistencias que tienen muchas empresas a colaborar. Por ejemplo, 2 empresas pueden ser competidoras en un país, o en el mercado doméstico, pero podrían perfectamente ir de la mano en otros mercados más difíciles.

O también hay numerosos ejemplos de empresas competidoras en una línea de negocio o producto determinado, y que sin embargo podrían colaborar en otros productos.

La cooperación es más fácil si las empresas tienen algo en común. Sin embargo, también suelen tener más recelos. No vaya a ser que me "roben" mi receta de la CocaCola :-)

Visi Serrano dijo...

Menos teoría y más práctica. ;-)

Nos vemos el lunes, David. Demostremos que el movimiento se demuestra andando.

Saludos.