¿Qué aprendimos en el cóctel de empresa y deporte?

. 3 feb. 2009

El jueves pasado celebramos nuestro primer foro temático abierto, dedicado a mezclar conceptos, experiencias y opiniones de personas del mundo de la empresa y del deporte.

Estuvimos 15 personas, todas con vivencias en algún deporte como aficionados, y algunas con relación profesional o semi-profesional. La mayoría de nosotros pertenecía a alguna organización o era promotor de algún proyecto empresarial.
Estuvimos cerca de dos horas de diálogo sobre el tema, hubo bastante interacción entre los participantes y todos los allí presentes fuimos oyentes y ponentes en algún momento dado. El foro discurrió en dos fases, una centrada en la motivación y en las aspiraciones, otra en las aplicaciones que de cada deporte se puede trasladar al mundo de la empresa (valores, herramientas, reglas de juego, trabajo en equipo, estrategia, organización...)
Para iniciar la conversación presentó el siguiente enfoque, que dio pie a calurosas intervenciones:
En el deporte es muy común hacer las cosas porque sí, porque encontramos placer en el propio hecho de superarnos, de pasarlo bien, de ofrecer nuestro esfuerzo a un fin y a nuestros seguidores, El dinero no es la motivación. ¿Es factible esto en la empresa? ¿Hay retos, metas, razones para pensar que nuestro trabajo en una organización puede estar marcado por algo más que nos empuje con entusiasmo, junto con el resto de personas que forman la organización? ¿Qué nos lleva a superarnos, a hacer esfuerzos, a no estar simplemente con el cartel de servicios mínimos colgado?

La conversación se desvió por numerosas ramas, así que no podemos hablar de verdaderas conclusiones. Cada uno se llevó algo distinto y se sirvió como mejor entendió de todo lo que hablamos allí.

Destaco un par de ideas que yo personalmente me llevé (incluyo también conversaciones y reflexiones en los días siguientes al foro):

-El crecimiento y desarrollo de una empresa no tiene por qué significar que se va haciendo grande, que aumenta progresivamente su número de trabajadores. Como en el deporte, un equipo con un número fijo de personas puede ir ascendiendo de división y mejorando o ampliando sus aspiraciones sin necesidad de crecer en número.

-Los que marcan goles o meten canastas son la cara visible, los que se llevan a veces los méritos, pero hay jugadores que hacen el juego sucio en la sombra, un juego “menos productivo” que es clave en el resultado. La importancia de estos jugadores no se percibe hasta que salen del juego. Habría que dar valor a ese trabajo oculto, como crear buen ambiente, animar y apoyar a tus compañeros, por ejemplo, en vez de prestar únicamente atención al rendimiento directo, las ventas u otros aspectos más visibles.

En la imagen de arriba podéis ver que también hubo rato para las conversaciones informales y un algún que otro refrigerio.

5 comentarios:

Katixa dijo...

Enhorabuena para este primer encuentro que fue, a mi juicio un éxito, y un auténtico momento de placer donde interactuamos todos con ganas, procediendo de horizontes diferentes...la verdad es que tenemos pocas oportunidades de intercambiar así en un mabiente distendido lejos de los saraos y con gente nueva...siendo más o menos deportistas :-). Me he quedado con muchas reflexiones que están sedimentando en mi cabecita y de hecho con mi amiga Alessandra hemos vuelto a hablar varias veces del encuentro y seguimos haciendo paralelismos entre equipo deportivo y equipo de empresa.
Tengo una pregunta: ¿Cuándo se hace se hace la siguiente? ... ¿Podré volver?

Ion Gómez dijo...

Me ha gustado mucho esa reflexión que hacéis sobre el crecimiento de una organización. ¿Crecer para qué? Desarrollarse sí, pero cuando se elige crecer debes aceptar que tiene sus consecuencias. Pierdes flexibilidad estructural y puede que se disperse el flujo de comunicación.
Por otro lado, en los deportes de equipo ocurre otra cosa que también tiene que ver con todo esto (es otro paralelismo diferente solo que usando estas mismas palabras). Los futbolistas por ejemplo ocupan un puesto determinado. Unos son defensas, otros centrocampistas y otros delanteros. El defensa no es menos que el delantero, cada uno realiza una función y se entrena para ser bueno en su puesto. Es raro que un defensa quiera “crecer” para llegar a ser delantero. Por otro lado tenemos el mundo empresarial, con su estructura piramidal en la que los que están “ahí abajo” normalmente aspiran a ir creciendo poco a poco y finalmente alcanzar la cima de la pirámide. Puede que este tipo de estructuras fomenten más la competición, y la desconfianza esté a la orden del día entre miembros de un mismo departamento. La colaboración es uno de los valores fundamentales para que un equipo funcione correctamente y en entornos de estas características resulta algo más difícil.

davidmanah dijo...

Gracias Ion por tus comentarios, es una pena que al final no pudieras venir.
Katixa, claro que podrás volver al próximo, echaríamos de menos tus bromas y tus buenas intervenciones.
Nuestra idea es organizarlo para el mes abril. El tema no está aun determinado pero nos ronda por la cabeza algo que tenga que ver con el teatro o con la gastronomía para enlazarlo de alguna manera con el mundo de las organizaciones.

josean dijo...

Enhorabuena por la organización del acto. Efectivamente habrá que pensar en el siguiente. Quizás una sugerencia: tener disponible un pequeño guión del desarrollo, que a mi modesto juicio podría ayudar a obtener conclusiones. O a reconducir la dinámica en determinados momentos. (Somos muy charlatanes). Pero ya habéis dado un gran paso. Ánimo, lo estais haciendo bien. Y recordad que los partidos se ganan en el último segundo.

davidmanah dijo...

Gracias Josean, tomamos nota. Aprovecho para comentar que esta iniciativa de organizar este tipo de foros surgió en gran medida gracias a ti, tras una conversación hace ya unos meses, en la que mezclamos temas de baloncesto y gestión empresarial. En fin, que conseguimos liarte lo suficiente como para que no pudieras escapar a participar.